El Trabajo Invisible y la Desigualdad Estructural en el Divorcio

Cuando pensamos en igualdad en el ámbito familiar y laboral, a menudo olvidamos una pieza crucial: el trabajo invisible. Ese trabajo que, históricamente, han asumido las mujeres en forma de cuidados, tareas domésticas y sacrificios profesionales, y que sigue estando desproporcionadamente en sus manos.

Recientemente tuve la oportunidad de reflexionar sobre este tema en un artículo publicado en Valencia Plaza. En él, analicé cómo las desigualdades estructurales siguen marcando la vida de muchas mujeres, especialmente tras un divorcio. La realidad es que, aunque hablamos mucho de igualdad, en la práctica hay lemas vacíos que no se traducen en justicia para quienes más sacrifican. En este artículo quiero profundizar en esas ideas y reflexionar sobre cómo podemos avanzar hacia una verdadera equidad.

El Peso de las Desigualdades en el Divorcio

En España, los datos no mienten: las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres a las tareas domésticas y un abrumador 84% de las excedencias por cuidados familiares son solicitadas por ellas, según el INE. Además, la brecha salarial persiste; en 2023, las mujeres ganaban un 18% menos que los hombres.

Estas cifras no son solo números; son el reflejo de una realidad que tiene consecuencias profundas en la vida de las mujeres, especialmente tras un divorcio. Muchas de ellas, durante el matrimonio, han renunciado a oportunidades laborales y de desarrollo personal para sostener la dinámica familiar. La falta de acceso a puestos de liderazgo, la dificultad para avanzar profesionalmente y la decisión —muchas veces forzada— de priorizar el cuidado del hogar, las deja en una posición de vulnerabilidad económica.

Es en este contexto donde la pensión compensatoria juega un papel esencial. No es un privilegio ni un favor, sino una medida de justicia diseñada para equilibrar la balanza y garantizar que aquellas mujeres que han sacrificado su desarrollo profesional no queden desprotegidas económicamente tras el divorcio.

La Invisibilidad del Trabajo No Remunerado

Más allá de los números y las leyes, existe una realidad invisible que sigue pesando sobre las mujeres: el trabajo no remunerado. Esta invisibilidad no solo afecta al reconocimiento social de su labor, sino también a su proyección económica y profesional.

Hemos normalizado dentro del matrimonio modelos económicos, como el de separación de bienes, que se ha popularizado en muchas parejas. Aunque a primera vista parece justo que cada miembro de la pareja conserve lo que ha ganado, en la práctica este modelo perpetúa la desigualdad. Las mujeres, al haber trabajado menos fuera del hogar para asumir el cuidado de la familia, se encuentran en desventaja económica tras el divorcio.

Custodia Compartida y Reparto de Responsabilidades

La custodia compartida es a menudo presentada como un símbolo de equidad entre progenitores, pero en la práctica, su aplicación no siempre refleja la realidad económica de las familias. Es importante recordar que la custodia compartida no significa que todos los aspectos de la crianza —incluidos los económicos— se dividan en partes iguales.

Custodia compartida: ¿Una verdadera solución de equidad?

El Tribunal Supremo ha establecido que la custodia compartida no exime del pago de una pensión de alimentos ni permite ignorar las diferencias de ingresos entre los progenitores. Más bien, busca repartir las responsabilidades de manera proporcional a las capacidades económicas de cada uno, asegurando que las necesidades de los hijos sean siempre la prioridad.

La importancia del reparto proporcional según los ingresos

Esto significa que, aunque ambos progenitores compartan tiempo y responsabilidades en la crianza, el que tenga mayores recursos económicos deberá contribuir en mayor medida para garantizar que los hijos mantengan un nivel de vida similar en ambos hogares. Es una cuestión de justicia, no de aritmética.

¿Igualdad o Equidad en el Divorcio?

Hablar de igualdad es importante, pero debemos ir más allá. La igualdad implica tratar a todos de la misma manera, pero la equidad reconoce las diferencias y busca compensarlas. En el caso del divorcio, esto significa entender que no todas las familias parten del mismo punto y que no todas las responsabilidades se han repartido equitativamente durante el matrimonio.

Por eso, medidas como la pensión compensatoria o las pensiones de alimentos no son privilegios, sino herramientas necesarias para construir una verdadera equidad. Estas medidas reconocen el sacrificio y el trabajo invisible que muchas mujeres han asumido y buscan garantizar que no queden en una posición de desventaja tras el divorcio.

Avanzando Hacia un Sistema de Pareja Más Justo

Si queremos construir un sistema más justo, es esencial cambiar el enfoque. La narrativa de la igualdad debe ir acompañada de un reconocimiento de las desigualdades estructurales y de una apuesta por políticas que realmente beneficien a las familias.

Fomentando la corresponsabilidad real entre hombres y mujeres

En este sentido, es crucial fomentar una corresponsabilidad real entre hombres y mujeres, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. Además, debemos trabajar para que las mujeres tengan las mismas oportunidades de crecimiento profesional, incluso en contextos familiares.

También es fundamental promover una educación económica y legal para que tanto hombres como mujeres comprendan las implicaciones de los modelos económicos y legales en el matrimonio y el divorcio. Solo así podremos avanzar hacia un sistema que realmente priorice el bienestar de todos los miembros de la familia.

Reflexión Final

La igualdad no es un eslogan ni un punto de llegada; es un camino que requiere compromiso y acción. En el contexto del divorcio, esto significa reconocer el trabajo invisible, valorar los sacrificios y asegurar que nadie quede en una posición de desventaja. Solo así podremos construir una sociedad donde la equidad sea una realidad para todos.

Si quieres leer más sobre este tema, te invito a consultar mi blog  haciendo clic aquí.

El Peso de las Desigualdades en el Divorcio​

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