"Juana fue acusada, perseguida y condenada por intentar proteger a sus hijos de un maltratador."

Cuando una mujer víctima de violencia de género decide dar el paso de poner fin al horror, se enfrenta muchas veces al miedo de ser criminalizada por buscar proteger a sus hijos y a sí misma. Juana Rivas, cuyo caso conmocionó a España, es un doloroso ejemplo de esta realidad. Su historia refleja las graves carencias de un sistema que, en demasiadas ocasiones, en lugar de amparar a las víctimas, las deja a su suerte.

Juana fue acusada, perseguida y finalmente condenada por intentar proteger a sus hijos de un maltratador. Mientras la justicia le daba la espalda, las redes sociales respondían con un clamor de apoyo: «Juana está en mi casa». Sin embargo, su destino estaba en manos de una justicia que no dio credibilidad a sus denuncias de maltrato. El juez del caso la llegó a cuestionar por haber vuelto con su agresor tras la primera agresión, y la acusó en su sentencia de “explotar el argumento del maltrato”. 

Juana se convertía tras esta infame sentencia en el blanco de quienes aprovechan para negar la violencia de género, difundir el mito de las denuncias falsas y sembrar la duda sobre las mujeres que buscan escapar. 

Ahora vuelve con fuerza a confirmarse lo que tantas veces gritó al vacío: «Un maltratador jamás puede ser un buen padre.»

Un maltratador no es un buen padre Violencia de Género Juana Rivas

Juana intentó siempre proteger a sus hijos de un agresor que se convirtió inexplicablemente en el héroe de los que enarbolan el inaceptable mito de las denuncias falsas 

Siete años después, el caso de Juana vuelve a estar en el foco. El 3 de diciembre de 2024 nos despertamos con una impactante noticia: “La fiscalía italiana acusa al exmarido de Juana Rivas de violencia física y vejaciones a sus hijos”

Desde entonces, las noticias no han dejado de sucederse. Mientras los negacionistas de la violencia de género atacan con fuerza a Juana, asociaciones, defensores de los derechos de las mujeres y la mayor parte de la opinión pública permanecen atónitos y expectantes ante las revelaciones que rodean el caso. 

Por ahora, y mientras la Audiencia Provincial de Granada se pronuncia sobre el fondo del asunto, permanecen vigentes las medidas provisionales adoptadas por el Juzgado de Instrucción número 4 de Granada, en funciones de guardia, que suspendió temporalmente la orden de entrega del menor al padre tras la denuncia interpuesta por Rivas durante el transcurso de las navidades. De momento, Daniel seguirá en España con su madre.

Sin embargo, el desenlace sigue siendo incierto: queda por ver si esta vez la justicia española e italiana estarán a la altura de proteger a esta madre y a sus hijos.

"El momento de la ruptura es cuando el agresor pierde el control y, en su desesperación, intensifica su violencia."

La violencia de género somete a las mujeres a un peligro constante. Separarse del agresor no siempre significa el fin de la violencia; en muchos casos, la agrava. El momento de la ruptura es cuando el agresor pierde el control sobre su pareja y, en su desesperación, intensifica su violencia , en demasiadas ocasiones, también contra sus hijos. En este contexto de vulnerabilidad extrema, muchas mujeres deben enfrentarse no solo al miedo por su vida, sino también al temor de que el sistema legal, lejos de protegerlas, las penalice. El riesgo de ser denunciadas, perseguidas socialmente o incluso perder la custodia de sus hijos, convierte a muchas víctimas en prisioneras de sus verdugos. 

La modificación del artículo 94 del Código Civil, permite no fijar o suspender un régimen de visitas para un progenitor investigado por violencia de género. Este cambio, respaldado por la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que validó la decisión de una madre de incumplir el régimen de visitas para proteger a sus hijos, refleja un avance en la protección de las víctimas. Pero llega tarde para Juana y para tantas otras mujeres silenciadas y criminalizadas-

"Hasta entonces, Juana Rivas Seguirá en Nuestras Casas."

Cuando una mujer da el paso, debemos protegerla desde todos los ámbitos. Si se enfrenta al dilema de proteger a sus hijos o cumplir con la ley, algo ha fallado. Algo estará fallando si la justicia obliga de nuevo a Juana a devolver a sus hijos a un maltratador. 

Juana esta en mi casa Rivas

El caso de Juana Rivas nos obliga a mirarnos como sociedad y cuestionar nuestras prioridades. No podemos permitirnos más casos como el de Juana. Porque proteger a las víctimas no es solo una cuestión de justicia, es una cuestión de humanidad. Hasta entonces Juana Rivas seguirá en nuestras casas. 

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